martes, 31 de enero de 2017

Lectura interrumpida

Ese momento en que el libro que empezaste anoche y esta tarde te dispusiste a continuar, se ve interrumpido por un problema de encuadernación. Hojas repetidas en el sitio de otras hojas ausentes. Y te quedaste ahí, sentado, con una lluvia a tus espaldas, esperando saber cómo continuaban los diálogos en ese velorio, sobre ese muerto, sobre ese grupo de amigos, sobre el mendigo, sobre Calais... inconclusiones.
El Desfile Salvaje, Hugo Burel


Ya escribí a Penguin Random House de Uruguay —porque el libro es de edición Alfaguara Uruguay— a través de su web. Espero una respuesta rápida y, sobre todo, favorable, con las páginas perdidas de mi libro.
Y por lo pronto, tendré que elegir otro libro para entretenerme.

domingo, 22 de enero de 2017

Sin Sentido de lluvia

Lluvia de sequía
Ojos verdes
Esperados
Vientos de verano
Esperada
Truenos de silencios
Viajera 
Solitario
Geosmina por doquier
Frío y calor
Ansioso
Petricor, delicioso.

lunes, 9 de enero de 2017

Mis libros favoritos del 2016

Hace mucho tiempo no hablo de libros en el blog. (Hace mucho tiempo que no uso el blog apropiadamente, regularmente). Por eso, quería hacer un breve repaso por esos poquitos libros que permanecerán como los favoritos del 2016. Pero, primero introduzcamos los datos.
Ver My Year in Books en Goodreads.
Como se ve en la imagen, hubo tres libros que obtuvieron 5 estrellas:
  • The Hobbit, de JRRTolkien. Una aventura de fantasía épica suprema. Me sumergí esperando la aventura que me hicieron vivir las películas (más bien la primera y segunda). Sin embargo, esta vez fue sumamente diferente y sobradamente superior. Este libro tiene la particularidad para mí de ser el primer Tolkien que leo (lecturas que tenía retrasadas hace mucho, pero recién al comprar este libro en la Feria del Libro de Buenos Aires encaré firmemente), y es el primer libro que leo en inglés (los que ya he leído era compilaciones, así que no cuentan del todo) y me encantó el desafío.
  • Matar a un Ruiseñor, de Harper Lee. Un clásico del cual es complicado describir cómo te conectás con los personajes. Te indigna la sociedad de esa época, y te deja pensando que todavía hay mucho que avanzar. Te encanta Scout; pero a quien terminás adorando es al padre, Atticus. Ojalá el mundo tuviera más gente como él.
  • El Océano al Final del Camino, de Neil Gaiman. Una delicia de puro estilo Gaiman. Me encantó el personaje principal, y su relación con las Hempstock, sus vecinas. A mí el libro me habló mucho de los miedos de niño, y eso me estrujó. No sé, no puedo describirlo de forma certera; Gaiman tiene ese efecto. Eso, magia.

“There is nothing like looking, if you want to find something. You certainly usually find something, if you look, but it is not always quite the something you were after.” ― The HobbitJ.R.R. Tolkien,

lunes, 2 de enero de 2017

Ilusión

Recuerdo que de chico la época navideña me ponía alegre. Me encantaba ver los lugares decorados, ir al supermercado Norte y ver el Papá Noel inflable encima de la entrada principal. Me acuerdo de mi pinito personal, que no era más que una punta remanente, vieja y deslucida, que decoraba con todos los adornos viejos que se dejaron de usar desde que cambiamos el pino artificial por uno real. 
Recuerdo esperar ansioso la Navidad. Comer (a desgano) la comida típica (que siempre resulta fuera de temporada para el verano argentino). Esperar que las agujas estén en las doce de la noche. El brindis. Me emocionaba tanto que a veces terminaba con lágrimas. Después corría al living a poner al pequeño Jesús en el pesebre, por algunos años con casita hecha con mi hermana. Salir a la calle a ver los fuegos artificiales de prácticamente todo la ciudad (vista privilegiada por vivir en loma al pie de las sierras). Hacer el recorrido de saludo a los vecinos.
Volver a entrar. Encontrar los paquetes. Cuando estaba mi abuela, no podía faltar el sobre con plata. Se le iba la jubilación en sus nietos.
Ser feliz.