sábado, 26 de julio de 2014

Amici, forse

Actualmente tengo este amigo, L. Es de los pocos (poquísimos) amigos hombres que tengo. Y es lo más parecido que tengo a un mejor amigo... creo. 
Es lo más parecido, pero aún así todavía no puedo hablarle abiertamente de mi yo. Aún no... por más que sea alguien a quien he tenido conversaciones que no he tenido con nadie más. Aunque sea él quien más hable y ya un mero apuntador-comentarista.
A veces siento que existe amistad, otras siento que se aburre cuando estamos juntos.
Hay cosas, para mí personales, que me cuenta que nadie más me ha contado. Ciertamente hay cosas que él no habla conmigo, sólo las rodea con palabras.
Parte de mi lo envidia. Al igual que lo hace con otro amigo. Alguna vez se lo dije, pero no dio importancia o no lo tomó en serio.
Montones de veces se me cruzó largar toda la mierda que tengo dentro siendo él quien escuchara. De hecho, el amigo que nombro en el número 4 es él. Uno con los que hablé de independencias necesarias fue él.
Tal vez algún día me anime a hablar de cosas que siempre pensé personales, que nunca entendí que hay que compartirlas, y que ni siquiera tuve con quien.

jueves, 19 de junio de 2014

De Otitis

Se larga a caminar. Lunes. Frío. Estudio bromatología por tercera vez. Me anoto al final. Los docentes hacen paro. La mesa se suspende. Procrastino. Boletines de sobrinos. Viernes. Frío. Espero en la puerta. Mis nervios se comen mi inmunidad. Fin de semana. Con estado gripal. Lunes. Tos y frío. Veo a alguien en el campus. Tendría que haberla saludado. Martes. Espero que se quede. Le escribo un mail a otro. Ayudo con su idea proyecto a otra. Miércoles. Otalgia. Despierto de madrugada con dolor de oído. Guardia de la clínica. Otitis externa. Tomo antibióticos. Mermelada o yogur ayudan como melitos. Jueves. No quiero fin de semana largo. No lo quiero con otros. Quiero suerte.
Espero...

domingo, 25 de mayo de 2014

Es así Rocamadour:

Micros de Julio Cortázar. Canal Encuentro.

Cuando te pasa

Cuando te pasa que al estar con alguien no puedes dejar de sonreír y mantienes esa mueca verdadera todo el tiempo. Una sonrisa verdadera, esa tan inusual en tí. Cuando tu corazón se acelera de alegría. Cuando el silencio no es incómodo. Cuando pasan cosas así te das cuenta que esa persona que está a tu lado te importa.
Porque caminar a las 4 de la madrugada en una fría noche de otoño junto a esa persona, por más larga que sea la caminata y por más que aumentes tu propia caminata sólo para acompañarla a la puerta, no es molestia. Todo lo contrario. Es un momento de compartir. Y sentís que le importas en verdad a alguien a quien puedes tocar a tu lado.
Y por más que te encuentres encerrado en la fucking frienzone, son momentos que disfrutas.